sábado, 28 de marzo de 2009

JAZZ BAHIENSE???



nota extraida del blog el delfin verde (http://eldelfinverde.com.ar/?p=181)


Rayes al Sur, Max Roach criollo?

September 17th, 2008 by

Nestor Rayes, 63 años, gruñon, bopero, escuchador de bateristas y batero él mismo, tiene una dilatada carrera en el campo de la música, en Punta Alta, su ciudad natal y Bahía Blanca, su ciudad de adopción. Antonia, su esforzada esposa, le dió cariño, paciencia y tres hijos, músicos también (en algún momento tocaron todos juntos) aficionados. Néstor se define también aficionado pero a la hora de tocar es un profesional. Dirige (aunque el término lo le guste) una de las pocas (atrevida aseveración que corre por mi cuenta) orquesta de swing estable, del mundo. 17 músicos en escena, con crooner (cantante) y director de orquesta. Cuando no está con la orquesta toca la batería acompañando a Bill Evans (en grabaciones) y otros músicos en vivo.El trío es lo que mejor le sienta y el actual se llama, en honor a su nieto, Facus Trío, con Fernando Balestra al piano y Federico García del Cerro en bajo. En una actuación en el teatro municipal de Bahía Blanca, grabó un cd con el agregado de Jimmy Schocron en flauta y el inefable Raúl Soto en saxo tenor. Los temas son Stolen Moments, Nardis, Funkalero, If Where a Bell, I Remember Clifford, Mourn And Sand, You and The Night and the Music, Lady Bird, Meaning of The Blues y I Mean You. El trío suena muy bien y debajo hay una prueba de ello. El pianista (joven) es un ecléctico que escucha desde Jarrett hasta Tyner, pasando por Taylor (Cecil) y Stanley Cowell. De formación clásica, tiene alma jazzera. Federico García del Cerro es un brillante bajista, creo que toca el eléctrico de cómodo nomás, pero toca el acústico también. Nestor Rayes de quien hice una breve reseña mas arriba, mereció haber nacido mas al norte y toca la batería en trío, en orquesta y en general en toda ocasión que el jazz requiera.

de izquierda a derecha:
Fernando Balestra, Nestor Rayes y Federico García del Cerro

Bienvenido al jazz en Bahía Blanca



link de descarga del citado cd

http://www.megaupload.com/?d=9XJ3PHDX

lunes, 23 de marzo de 2009

TRIO FACUS - sala Payro 19/3/09

Trío Facus y Raúl Soto: Jazz de “alto vuelo” en la Bahía

Bahianoticias - Por Silvia Paglioni. Ayer, en la sala Payró del Teatro Municipal brindaron un recital de Jazz moderno de “alto vuelo”, el Trío Facus, contando como músico invitado al saxofonista y clarinetista Raúl Soto. Interpretaron temas de Bill Evans, Keith Jarret, Bud Powel, Wayne Shorter, John Coltrane y otros grandes creadores del Jazz Moderno y además le rindieron un homenaje al gran trompetista Clifford Brown. El Trío Facus está integrado por Fernando Balestra en piano, Federico García del Cerro en bajo y Néstor Rayes en batería. Creo que la mejor definición que puedo brindar sobre lo vivenciado la brindó Raúl Soto, en un reportaje que le hiciera: “La música acaricia el alma, genera alegría y tristeza. Es la que une al músico con el público en el sentir”. Eso es lo que generaron anoche. He tenido la oportunidad de percibir a cuatro fabulosos intérpretes que expresan la vida, las emociones y los sentimientos a través del Jazz, siendo el piano, la batería, el bajo, el saxo y el clarinete las herramientas que utilizan para hacernos soñar y unirnos con ellos. Hubieron dos situaciones que bien definen la calidad, el respeto y el amor de estos músicos hacia su oficio.

En un momento me encontaba conmovida por la interpretación en piano de Fernando Balestra en el homenaje que le realizaron a Brown. No pudiendo contener las palabras, le comento a Raúl Soto: “Que maravilla de pianista…” y el me responde…”ahora no… después…” Me quedo observándolo y me encuentro con un músico con los ojos cerrados, totalmente compenetrado, sintiendo y expresando con su cuerpo como absorvía la música que estaba en el aire. Cuando finalizó la interpretación, me dice: “Es fabuloso Fernando…” La otra actitud para destacar: Las miradas entre ellos en ciertos pasajes. La mirada de Fernando buscaba la mirada de Federico, y esta la de Nestor, mientras sus cuerpos expresaban lo que sentían… placer, y se aprobaban moviendo con suavidad sus cabezas, como diciendo: “correcta conjunción” de ritmo y melodía. Son un equipo en verdad, son buscadores del equilibrio perfecto y de la armonía, lo cual nos habla de un gran Amor por lo que hacen y un enorme respeto hacia el público. Esta no es una música “popular” por lo cual agracedecemos y sorprendemos mucho cuando viene tanta gente a escucharnos”, dijo Néstor Rayes. El Trío Facus logró que la sala Payró entrara en el túnel del tiempo y pudieramos experienciar que estabamos disfrutando de estupendo recital de Jazz en un ‘tea rooms’ de los años 50 en Nueva Orleans.

Mención especial y homenaje al trompetista y compositor estadounidense de jazz Clifford Brown.

bahiamusicaycafe-0271 Con una interpretación emotiva y brillante de Fernando Balestra en piano, de la balada “I Remember Clifford”, le rindieron un homenaje a Clifford Brown quien nació un 30 de octubre de 1930 en Pennsylvania, y murió un 26 de junio de 1956 en un accidente de tráfico a los 25 años. Comenzó a tocar la trompeta a los 15 años y hacia 1948 ya estaba tocando de forma habitual en Filadelfia.

Fue una figura destacable del bebop y del hardbop, que son estilos musicales del jazz que se desarrollaron en la década de los cuarenta y
ciencuenta del siglo XX.

Clifford Brown se carecterizó por las improvisaciones, por ser inventivo tanto en las baladas melódicas como en el jam sessions y por transmitir una gran emotividad. Fue también creador de muchas obras que se han convertido en estándares de jazz moderno. Su último tema “I don´t stand a ghost of a chance with you”, fue editado por el sello Emarcy Argentina con el nombre “Sé que no tengo chance contigo”

¿Sabías que?

El género se desarrolló en embrión a partir de las tradiciones de África occidental, Europa y Norteamérica que hallaron su crisol entre la comunidad afroamericana asentada en el sur de Estados Unidos. Los pioneros del jazz fueron King Oliver, Freddie Keppard, Louis Armstrong, Jelly Roll Morton, Sidney Bechet y Buddy Bolden.

Geográficamente, el jazz surge en el estado de Luisiana, concretamente en la zona de influencia de Nueva Orleans (cuna del estilo musical y principal centro jazzístico durante la primera época del jazz), a donde llegaban grandes remesas de esclavos de color, fundamentalmente de la zona occidental de África.

bahiamusicaycafe-034 Las formas iniciales del jazz, con sus raíces populares y humildes, fueron básicamente el producto de músicos autodidactas. La palabra jazz, referida a un género musical, aparece escrita por primera vez el 6 de marzo de 1913 en el periódico San Francisco Bulletin, cuando, al reseñar el tipo de música ejecutada por una orquesta del ejército, señaló que sus integrantes entrenaban a ritmo de ragtime y jazz.

En estos primeros años, la forma del nombre oscila entre jaz, jas, jass, jasz o jascz, y, según Walter Kingsley, colaborador del New York Sun, “el término es de origen africano, común en la Costa del Oro africana y en las tierras del interior”. No obstante, puede que fuese un término originario del minstrel o del vodevil, o incluso del mundo árabe. Varios autores han subrayado también su relación con el acto sexual en el argot norteamericano.

bahiamusicaycafe-025

Esta no es una música “popular” por lo cual agracedecemos y sorprendemos mucho cuando viene tanta gente a escucharnos”, Néstor Rayes, baterista del Trío Facus.

El primer disco en el que apareció la palabra jazz como definidora de la música en él contenida lo grabó la Original Dixieland Band en enero de 1917 en Nueva York; durante ese año, además, se popularizaría el término, que probablemente había sido ya de uso común en la lengua oral entre 1913 y 1915. (Wikipedia)


sábado, 21 de marzo de 2009

CHA CHA CHA





http://www.youtube.com/watch?v=cfXXR8Hu3Us&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=cv7Nh3xlrJc&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=Z9sYUmzliE8&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=sW-HaZTsduk&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=NoHjNQkCw14&NR=1

http://www.youtube.com/watch?v=z4HdZyMmf60&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=YKrkLvsdwog&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=61Z_5hn8bP0&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=ABMcMRWdwa8&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=UGYUP8vH5BA&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=35xTzKsLuwQ

http://www.youtube.com/watch?v=6xGEybxHMSc&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=wlpv6myBC24&feature=related

sábado, 24 de enero de 2009

Federico Fellini



Federico Fellini
(Rímini, 20 de enero de 1920 - Roma, 31 de octubre de 1993) fue un director de cine y guionista italiano.

Carrera

Después de colaborar en los guiones de varios films de Roberto Rossellini: Roma, cittá aperta ("Roma, ciudad abierta", 1945), Paisá1946) y L´amore ("El amor", 1948); y debutar en la dirección junto a Alberto Lattuada con Luces de variedades en 1950, su primera película en solitario como realizador fue Lo Sceicco Bianco ("El jeque blanco", 1951) protagonizada por el cómico Alberto Sordi y escrita por Michelangelo Antonioni y Ennio Flaiano. Durante el rodaje de esta comedia entre satírica y burlesca con ecos del omnipresente neorrealismo de la época, Fellini conoció a Nino Rota, el músico que lo seguiría por el resto de su carrera. ("Camarada",

Además de dirigir y escribir películas, en sus inicios también escribió guiones para la radio y secuencias cómicas para actores conocidos como Aldo Fabrizi. Fellini también produjo varios dibujos (principalmente en lápiz sobre papel), a menudo retratos cómicos, siendo así como el joven Fellini conoció el cine: su primer éxito fue como dibujante publicitario para películas.

Avanguardista durante el Fascismo, sus primeras obras fueron para la Alleanza Cinematográfica Italiana (ACI), una compañía productora de Vittorio Mussolini, hijo de Benito Mussolini, a través del cual conoció a Roberto Rossellini.

En 1944, tras la caída del Fascismo en una Roma apenas liberada de las tropas armadas, abrió una tienda de retratos y caricaturas, "The Funny Face Shop". El mismo año comenzó su contribución a la película más emblemática del cine italiano de posguerra: Roma Città ApertaAlberto Lattuada ("Sin piedad", "El molino del Po"), Pietro Germi (En nombre de la ley", "La ciudad se defiende") y Luigi Comencini. ("Roma ciudad abierta"). Fellini también escribió guiones para otros directores reconocidos como

La actriz Giulietta Masina con quien Fellini se había casado en 1943, se convirtió en su musa absoluta y en el personaje físico y sobre todo emocional que fascinó al público de medio mundo en títulos dorados del cine italiano como Almas sin conciencia, Las Noches de Cabiria, La Strada, Giulietta de los espíritus o Ginger y Fred. Otro actor que aparece constantemente en sus filmes es Marcello Mastroianni, quien estudiaba el arte de la actuación en la misma escuela que Massina, y que fue gran amigo del director. De hecho, Mastroianni aparece en algunas de sus películas más importantes, siempre interpretando el papel principal (entre ellas La Dolce Vita y Ocho y medio). Fellini trabajó también con actores como Anita Ekberg, a quien lanzó a la fama, Sandra Milo, los ya citados Sordi y Fabrizi, Anouk Aimée, Claudia Cardinale, Richard Basehart, Sylva Koscina, Freddie Jones o Roberto Benigni.

Los guionistas con los que siempre trabajó (Bernardo Zapponni por ejemplo), lograron encontrar el modo de aunar diálogos y estructuras a la plasticidad, expresividad y enorme personalidad cinematográfica de Fellini (presente en la narrativa, encuadres, temáticas sobre lo onírico, el patetismo, la crueldad, la felicidad, la desolación, lo diferente, lo extravagante, la provocación, el humor, la farándula, lo mediterráneo...), y todo ello llega a desbordar rabiosamente la gran mayoría de sus películas.

Hay tres momentos en la filmografía de este director: Sus inicios, en constante coqueteo con la corriente neorrealista predominante en el cine italiano de los 40 y 50, y en aras de encontrar un estilo propio que le definiera como creador (de "El jeque blanco" a "Almas sin conciencia" pasando por la estupenda "Los inútiles" (I vitelloni, 1953); la resonancia internacional y conquista de las taquillas de todo el mundo, Oscars incluidos ("La strada", "Las noches de Cabiria", "La dolce vita", "Julietta de los espíritus, "El Satiricón", "Casanova" y "Amarcord"); y la época de madurez, marcada por su distanciamiento con la crítica y por su pérdida de rentabilidad masiva de cara al mercado coincidiendo con dos acontecimientos clave: al final de la supremacía de los grandes estudios estadounidenses y europeos, y el relevo generacional tan rupturista como radical que se produce en los primeros años 70 en medio mundo se une ahora el auge de la TV como motor del ocio diario de la gran mayoría del público, acompañada de la fabricación de un nuevo invento que cambia el concepto de la industria del cine predominante hasta entonces: el vídeo doméstico.

También ahora, la superación del cine de estructura clásica perjudica la carrera del cineasta ya que, paradójicamente, es ahora cuando el maestro italiano se vuelve -al menos aparentemente- más convencional en sus propuestas y, no nos engañemos, su cine <> en aras de las nuevas corrientes del cine del viejo continente (el thriller de Jean Pierre Melville, el clasicismo filosófico de François Truffaut, el compromiso político de Pier Paolo Pasolini, las innovaciones estéticas y formales de Bernardo Bertolucci, el lirismo poético y metafísico de Andrei Tarkovski, el auge de los nuevos y jóvenes creadores (Rainer Werner Fassbinder, Wim Wenders, Carlos Saura, Ken Russell, Vilgot Sjöman, Hristo Popov). Sin embargo es, en este momento, cuando Fellini se vuelca en hacer obras más pequeñas y personales, con menor presupuesto pero de encomiable envergadura artística, ya que esta crísis profesional no resta valía a los proyectos que va rodando y estrenando y, ciertamente, cualquier cinéfilo recuerda vivamente I clown ("Los clowns", 1970); Roma de Fellini ("Roma", 1972); Ensayo de orquesta1979) o E la nave va ("Y la nave va", 1983). (

Filmografía / Como director

  • Lo sceicco bianco El Sheik / El jeque blanco (1951), fue su debut oficial y en ella aparece Giulietta Massina en un pequeño papel junto a Alberto Sordi. En ella se perciben algunas características luego reconocibles en el director: el tratamiento de la gran urbe de Roma como espectáculo en sí mismo, la contención expresiva de los actores, etc.
  • I vitelloni (Los inútiles) (1953), segunda comedia de Fellini, esta vez con Sordi y Aldo Fabrizi, convertida hoy dia en todo un clásico del cine italiano. Feroz sátira contra la amoralidad de la vida social de la Italia de entonces, se interna en el patetismo y la acidez que más caracterizarán la posterior filmografía del director.
  • L'amore in città (Amor en la ciudad) (1953) - episodio Una agenzia matrimoniale. En este excelente film de episodios que fluctuan entre el drama y la comedia compartió dirección con Rossellini, y contó con Ugo Tognazzi y Antonio Cifariello, entre otros actores.
  • Il bidone (Alma sin conciencia/El Cuentero) (1955). Sin ser un drama negro plenamente neorrealista, sí incluye secuencias propias de esta corriente. En el film, Richard Basehart y Giulietta Massina sobresalen junto a Franco Fabrizi del resto del reparto, y la maestría con que Fellini va abordando cada película se hace palpable para crítica y público.
  • Le notti di Cabiria (Las noches de Cabiria) (1957). Segundo gran éxito de su director tras "La strada", y segunda obra capital de su carrera. La historia de una prostituta y sus anhelos está servida con una realización y una puesta en escena que rayan la perfección técnica, amén de un guión magníficamente trazado, que hacen de éste uno de los títulos más señeros del genial Fellini. François Perier y la Massina brillan en un film único. Como curiosidad, señalar que otro grande el cine con un universo propio (Bob Fosse) rodó un remake en Hollywood de este film en clave musical de considerable éxito ("Noches en la ciudad", 1968) con Shirley MacLaine, John McMartin y Ricardo Montalbán.
  • La Dolce Vita (íd.) (1960). La película por excelencia de su director, de cara al gran público, y uno de los títulos más famosos del cine europeo de los 60. Mastroianni como maestro de ceremonias de la alta sociedad romana, en su labor de cronista de sociedad, y la disección que hace Fellini de toda una época, aparte de la conocidísima escena de Anita Ekberg en la Fontana di Trevi han hecho que la cinta adquiera la categoría de mítica. También en el reparto, convence la siempre desaprovechada Yvonne Furneaux.
  • Boccaccio '70 (1962) - episodio Le tentazioni del dottor Antonio. En esta película de cuatro episodios, homenajeando las historias de Giovanni Boccaccio, trabajó con otros dos impecables cineastas del cine italiano: Vittorio de Sica y Mario Monnicelli, y volvió a dirigir a su amada Anita Ekberg en su primera propuesta rodada en color.
  • otto e mezzo (8 ½) (1963). Para muchos, su mejor film. Las vicisitudes del rodaje de una película y la desintegración personal del director (magistralmente interpretado por Mastroianni) sirvieron a Fellini para saldar cuentas consigo mismo y con la industria, y para establecer las bases definitivas de su estilo (que ya no abandonará ninguna de sus películas posteriores). Recientemente ha sido elegida como una de las 10 mejores películas italianas de todos los tiempos -junto a por ejemplo, la célebre "Cabiria" de 1914 dirigida por Giovanni Pastrone-.
  • Giulietta degli spiriti (Giulietta de los espíritus / Julieta de los espíritus) (1965). Sorprendió a la crítica de entonces por el uso del color como elemento expresivo y simbólico -que luego también usaron Ingmar Bergman en "La pasión de Anna" (1969 o R. W. Fassbinder en "Brehmer Frerit" (1974)-. La película contiene una de las mejores interpretaciones de Giulietta Masina -si no la mejor-, en un papel escrito expresamente para ella donde la actriz logra dotar de una amalgama de matices mucho más rica que hasta la fecha a su muy felliniano y eterno personaje de mujer frágil y desamparado frente a un mundo abigarrado, dentro de un guión sencillamente maravilloso, que rindió a los pies del realizador a los críticos de medio mundo. En esta cinta, de menor acogida comercial que sus antecesoras, comienza a introducirse un cripticismo moderado que se hará totalmente patente en el barroquismo de su "Casanova" (1974).
  • Satyricon (Fellini Satyricon) (1969), fue seguramente su mayor triunfo a nivel personal junto a "Amarcord" y a su versión de "Casanova". Todos los egos, genialidades, obsesiones, filosofías y demás cualidades del director están presentes en esta obra, que sigue la célebre obra homónima de Petronio. Metalenguajes e intertextualidad (ahora tan de moda en literatura, ciencias sociales, etc) se dan la mano en un film barroco, visualmente espléndido y muy placentero de ver para todo admirador de una verdadera obra de arte.
  • I Clowns (1971). Pequeña, sensible y conmovedora cinta que, sin aportar excesivas novedades a la carrera de Fellini, trasluce el amor del cineasta por el mundo circense y por lo que representa para él.
  • Fellini Roma (Roma) (1972). Excesiva, prolija, repetitiva, y sin embargo un nuevo y lúcido ejercicio de representación simbólica, en este caso en homenaje a una ciudad y sus gentes, un modo de entender la vida, etc. Sociológicamente interesante, Antropología Cultural incluida, la película desborda su argumento.
  • Amarcord (1973). Probablemente el último film de Fellini de relevancia internacional, Oscar a la mejor película extranjera incluido. El mundo de su infancia, la familia, la clase obrera, la miseria y la mentalidad de la "Italia profunda" (en el buen sentido) se conjugan excepcionalmente en una disertación viva, alegre y colorista, con mucho sentido del humor (el humor felliniano) y el deleite narrativo del que hacía gala.
  • Casanova (1976). Uno de los hitos en la carrera del realizador. Ambiciosa y arriesgada, pese a contener todo el universo de su creador, adapta de forma libre las célebres memorias del conquistador italiano Giacomo Casanova. Pese a que su éxito en taquilla no fue tal, la cinta desborda cine y sabiduría por los cuatro costados, tiene un considerable derroche de fantasía y quizá ilustra mejor que ninguna otra las obsesiones del gran cineasta sobre la vida y la muerte. Imprescindible.
  • Prova d'orchestra (Ensayo de orquesta) (1978). Poco conocido pero excelente film agridulce, que anticipa la infinita nostalgia-melancolía-filosofía vital que enmarca "Ginger y Fred". Estimable de verdad.
  • La città delle donne (La ciudad de las mujeres) (1980). Resultó ser su última colaboración con Marcello Mastroianni como protagonista absoluto, y permanece como uno de los mejores trabajos del cineasta. Se ha escrito mucho sobre la figura femenina en el cine de este director, y no siempre se ha entendido la relación de amor-admiración-misoginia-crueldad tan intensa del gran Federico con ésta. Inolvidables interpretaciones (Mastroianni, Ekberg, Ettore Manni.
  • E la nave va (Y la nave va) (1983). Ópera, cine de época, toques de surrealismo simbólico y vanguardia visual se entremezclan en la penúltima película del realizador que gozaron los espectadores de cine. Quizá no sea la mejor película de su director, pero revisándola hoy en día, uno percibe la serenidad con la que Fellini convivió durante sus últimos años de vida.
  • Intervista (Entrevista) (1987). Film documental donde se habla de Fellini y sus películas por gentes que trabajaron con él. Tiene su aquél, pero no es ninguna joya del cine documental.

Como guionista

jueves, 15 de enero de 2009

La Jetée




La Jetée
Título La Jetée

Ficha técnica
Dirección Chris Marker

Datos y cifras
País(es) Francia
Año 1962
Género Ciencia ficción
Duración 28 min.

La Jetée (1962), de Chris Marker, es una película francesa de ciencia ficción de 28 minutos filmada en blanco y negro. En ella, se relata la historia de un experimento de viaje en el tiempo llevado a cabo tras una guerra atómica. Si bien es una película, el director la define como una fotonovela, pues se realizó filmando una serie de fotografías que dan contexto a la narración que las acompaña y apenas cuenta con una breve secuencia de imágenes en movimiento.

12 monos (1995), de Terry Gilliam, se inspiró en La Jetée. David Bowie también se inspiró en esta película para el videoclip de la canción Jump, They Say (1993), dirigido por Mark Romanek.


La jetee (parte 3)

La Jetee ( 2 PARTE )

lunes, 15 de diciembre de 2008

Los Vengadores...¿se acuerdan?





El antecedente directo de Los Vengadores lo hallamos en una poco exitosa serie policial de media hora de duración titulada Police Surgeon, una suerte de primitivo C.S.I con el actor Ian Hendry como protagonista interpretando a un médico forense llamado Geoffrey Brent que desarrollaba su labor en el seno de la policía londinense. La escasa repercusión de dicha serie llevó a Newman a reformular su premisa y mantener a Hendry a la cabeza (ya que éste gozaba de suficiente popularidad como para seguir apostando por él), encarnando un personaje similar llamado David Keel, aunque añadiéndole ahora un co-protagonista, de nombre John Steed, interpretado por el desconocido Patrick Macnee. Así nació Los vengadores, cuyo primer episodio, emitido en 1961, y ya de 50 minutos de duración, narraba cómo la prometida del Dr. David Keel era asesinada en un tiroteo, y la venganza de su muerte por parte del protagonista, ayudado por el agente John Steed, se convertía tanto en motor de todas las investigaciones futuras de dicha pareja de justicieros urbanos como en justificación del título de la serie (en realidad elegido por Newman basándose tan sólo en su sonoridad antes de tener siquiera definida una mínima base argumental).

Nadie que vea hoy aquella temporada inicial de Los vengadores, en forma de thriller urbano y realista, identificaría el germen de lo que posteriormente se convirtió en la más deliciosamente surreal y abstracta de las series de agentes secretos. Los primeros 26 episodios mostraban a Keel y Steed (éste con una importancia jerárquica claramente menor), siempre ataviados con sobrias gabardinas, combatiendo el crimen por las calles de un Londres repleto de atracadores, chantajistas, falsificadores y demás delincuentes comunes de corte absolutamente naturalista, que bien poco tenían que ver con los futuros villanos extravagantes y megalomaníacos que, apenas unas temporadas después, la serie haría célebres. No obstante, algo de la posterior tendencia grotesca ya comenzaría a asomar en algún que otro capítulo, como aquel en donde el dúo protagonista se veía obligado a luchar contra un grupo de simios entrenados por unos terroristas nazis.

Pese a obtener unos esperanzadores índices de audiencia, la primera temporada no proporcionó a Hendry los suficientes alicientes como para seguir apostando por su carrera televisiva. Su abandono marcaría, por un lado, el comienzo de una poco reseñable trayectoria fílmica, y, por otro, el verdadero despegue de Los vengadores como obra especial, sorprendente y cada vez más alejada de cuanto hasta entonces se había producido en la pantalla (tanto pequeña como grande). Ahora con Steed como protagonista único, la serie fue dejando progresivamente de lado el naturalismo y las tramas de procedimiento policial convencionales para adentrarse en terrenos argumentales más audaces y, porqué no decirlo, grotescos. Fruto de esta evolución, el personaje encarnado por Patrick Macnee también experimentaría una radical redefinición, hasta convertirse en el icono andante de lo british que es hoy en día. Fue en este segundo año cuando el señor Steed comenzó a empuñar su inseparable paraguas, y a vestir con sus elegantísimos trajes de corte clásico y esos bombines que, a veces, incluso podía llegar a usar, en los enfrentamientos cuerpo a cuerpo, como arma tan contundente como jocosa.

"Las peripecias de John Steed y sus diversas/os acompañantes siempre serán recordadas como el más audaz compendio de sofisticación visual y delirio narrativo generado jamás por la cultura pop"

No obstante, pese a la marcha de su compañero, el (ahora inmaculado gentleman) Macnee no quedaría ni mucho menos como protagonista único de Los vengadores, sino que la productora optó por complementar su presencia con la de tres cómplices ocasionales, que fueron rotando de episodio en episodio. A saber: Martin King (Jon Rollason), un médico que no era más que un clon de su predecesor, Venus Smith (Julie Stevens), una rubia cantante de cabaret, y la que acabaría siendo la pareja definitiva del agente secreto a partir de entonces: Cathy Gale (Honor Blackman), una fémina culta e independiente, experta en karate y aficionada a vestir de cuero negro tanto a la hora de noquear a los malhechores como cuando conducía su motocicleta de gran cilindrada. Tras el año de transición que significó la segunda temporada, Cathy Gale se erigió en compañera única de Steed en la siguiente y grandiosa temporada, primera en la cual comenzaría a imponerse la arrolladora imaginación del escritor Brian Clemens.

Para el público de aquellos años fue un verdadero impacto el asistir, semana a semana, al soplo de modernidad que significaba contar con dos protagonistas, hombre y mujer, relacionándose en términos de absoluta igualdad (sin por ello dejar de desarrollar una extrañamente irónica química sensual). Lejos de resultar el fuerte de la pareja, Steed, con sus finos modales e impecables trajes, cedía las partes más violentas de sus encargos a la letal Gale, sin tratarla jamás como una subordinada, sino más bien como una colaboradora independiente. Las tramas, por su parte, cada vez más lejos del naturalismo, se tornaron caprichosas y juguetonas (sobre todo en sus puntuales contactos con la ciencia ficción), al tiempo que los villanos neutralizados por el binomio protagonista iban adoptando un aire pulp y tragicómicamente maquiavélico, que explotaría, ya sin ningún control, al año siguiente.

El look clásico de la serie, así como su tono inclasificable, llegó, por fin, en la temporada 1965-66 cuando una nueva supermujer, Emma Peel (Diana Rigg, celestial como pocas), llegó para ocupar el lugar de Cathy Gale (Blackman abandonó la serie para intervenir como chica Bond en Goldfinger). Fue entonces cuando Clemens, aupado a la producción ejecutiva, junto a Albert Fennell, llevó al extremo todo lo apuntado durante la temporada anterior y logró la definitiva desconexión con la realidad que convertiría a Los vengadores en la serie de culto favorita entre los intelectuales, junto a El prisionero. Enfundada en atrevidos (por lo ceñido) conjuntos que superaban en femineidad los lucidos por su predecesora, Diana Rigg enamoró inmediatamente a millones de espectadores de todo el mundo, sin que por ello las espectadores dejarán de proyectarse en ella (¿cómo no admirar su fuerza, ingenio e independencia?). Culta, sofisticada y coqueta, la señora Peel (ella y Steed, pese a su alto grado de complicidad e intimidad, jamás dejaron de tratarse de usted) era capaz de seducir con una media sonrisa con la misma facilidad con la que noqueaba a cualquier grandullón con sus felinas habilidades como artista marcial.

Durante las dos temporadas siguientes (de las cuales la segunda significó, al fin, el abandono del blanco y negro) el humor absurdo, el morbo apenas camuflado y la visión más lúdica posible del género de espías camparon a sus anchas por todos los capítulos concebidos, en casi total libertad creativa, por Clemens. Androides asesinos, castillos encantados, científicos manipuladores del clima, clubs secretos de millonarios satánicos, rayos empequeñecedores, conspiraciones de secretarias para dominar el mundo, bombas atómicas escondidas en centros comerciales, pueblos habitados exclusivamente por asesinos, extraterrestres... No hace falta describir más elementos presentes en aquellas dos mágicas temporadas en las cuales Los vengadores se ganó merecidamente un lugar de honor entre las series más raras, divertidas e inteligentes de la historia.

Tras la triste marcha de Diana Rigg (curiosamente para intervenir también en una película de James Bond: 007, Al servicio secreto de su majestad británica) su lugar fue ocupado por la pizpireta Linda Thorson, quien, pese su belleza, chocó con la misión imposible de sustituir a su antecesora en el corazón de los seguidores de la serie. Más joven y voluptuosa que Emma Peel, el personaje de Tara King sirvió a los guionistas para dar un giro ligeramente paterno-filial (aun sin por ello renunciar a cierta tensión sexual) a la relación entre el ya maduro Steed y su compañera de aventuras. Pese a contar con un puñado de capítulos tan gloriosos como los de temporadas anteriores, por desgracia, el interés mayoritario decreció de forma tan llamativa tras la ausencia de Rigg, que la serie fue cancelada en septiembre de 1969, tras ocho años en emisión y 161 episodios producidos.

No obstante, en 1976 Patrick Macnee volvería a colocarse el bombín para protagonizar Los nuevos vengadores, fugaz y fallido (apenas duró una temporada) renacimiento de Steed, acompañado esta vez de dos colaboradores más jóvenes, Gambit (Gareth Hunt) y Purdey (Joanna Lumley, lo mejor de esta última etapa), fichados para ocuparse convincentemente de las escenas de acción ya algo fuera del alcance del veterano agente. Pese a este epílogo, repudiado por casi todos los fanáticos de la serie original, las peripecias de John Steed y sus diversa/os acompañantes siempre serán recordadas como el más audaz compendio de sofisticación visual y delirio narrativo generado jamás por la cultura pop.


miércoles, 19 de noviembre de 2008

El eternauta



La historia comienza con un guionista de historietas, el propio Oesterheld, que en un ejercicio de metaficciónse utiliza a sí mismo como personaje. Su participación en la historia consiste en escuchar la historia que le es relatada por Juan Salvo, el "Eternauta", un hombre que se materializó de pronto en su casa.

La historia está relatada a partir del punto de vista de Juan Salvo, quien ocupa el rol de narrador. Además de los eventos, habla también de sus propias impresiones y análisis de los sucesos que van teniendo lugar en la historieta.

La historia que relata el personaje comienza en su casa en Vicente López, en donde estaba junto a su esposa Elena, su hija Martita y sus amigos Favalli, Lucas y Polsky. Mientras éstos jugaban al truco la gente en las calles comenzó a morir de pronto, debido a una misteriosa nevada fosforescente. Se plantea que ésta mata al entrar en contacto con la piel, lo cual justifica que las personas en la casa, así como también la gente en cualquier otra casa que hubiera estado completamente cerrada, no fueran víctimas de la misma. Favalli, quien es retratado como un profesor universitario de gran inteligencia y habilidad, encuentra la solución para no morir de inanición: crear un traje aislante que protegiera al cuerpo de cualquier contacto con los copos. Gracias al mismo Juan Salvo puede salir a la calle a buscar en los negocios cercanos los suministros necesarios para poder subsistir. En la ferretería del barrio se agrega a un nuevo personaje al grupo: Pablo, un chico de diez años, quien se salvó por haber sido encerrado en el sótano por el dueño del local.

Sin embargo, la grave crisis y la completa anarquía generada por la misma desencadenan un estado de gran violencia entre los sobrevivientes, por el cual a la muerte temprana de Polsky (quien escapara hacia su casa sin protegerse de la nevada) se le suma la de Lucas, asesinado por una persona común que le robó su traje aislante. Esta situación decide al resto de los personajes que deben escapar de la ciudad lo antes posible.

Sin embargo, no llegan a hacerlo. Pronto descubren las primeras señales que indican que la nevada sería producto de una invasión extraterrestre, y unos soldados sobrevivientes comienzan a reclutar a toda la gente que encuentran para hacerles frente. Juan Salvo, Favalli y Pablo se unen al ejército, mientras que Elena y Martita permanecen en la casa. Entre los sobrevivientes civiles se suman dos personajes más: Mosca, un historiador que toma nota de todos los sucesos para que la historia quede escrita para la posteridad (las intervenciones de este personaje son de carácter más humorístico que el resto de la obra); y Franco, un obrero tornero de gran valentía.

La primera batalla tiene lugar en la autopista de la General Paz, en donde se combate a extraterrestres similares a escarabajos gigantes, a los cuales se les llama "Cascarudos". Se les quita un arma de gran poder, un "lanzarrayos" que crea rayos gigantescos capaces de destruir incluso tanques o aviones de un solo golpe. Sin embargo, al analizar sus cadáveres se encuentra que poseen "teledirectores" clavados en la nuca, con lo cual se asienta que éstos no serían los verdaderos invasores sino apenas la fuerza de choque de unos invasores aún desconocidos.

A continuación, el ejército captura la Cancha de River para utilizarla como base de operaciones. Aquí tienen lugar varios combates. Por la noche, Juan Salvo y Franco lo abandonan para intentar averiguar más sobre los verdaderos invasores. Así llegan hasta un puesto situado en las Barrancas de Belgrano, donde encuentran a un extraterrestre de aspecto humanoide con manos con muchísimos dedos, (a quien conocen como "Mano"), quien controla a distancia a los "cascarudos", así como también a los "hombres-robot", sobrevivientes controlados de una forma análoga a estos últimos. Sin embargo, incluso este extraterrestre es a su vez controlado: forma parte de una raza pacifista, y es obligado a combatir por una "glándula del terror" injertada en él, que lo obliga a cumplir la voluntad de sus amos envenenándolo si tuviera miedo, y que Juan Salvo y Franco desencadenan sin saberlo al atacarlo. Dichos amos son conocidos como "Ellos" o "Los Ellos", y no aparecen como personajes propiamente dichos en ningún momento de la historia.

Luego del regreso al estadio, la actividad de los invasores aparenta cesar, lo cual es interpretado por los comandantes como una señal de que el enemigo se rinde y se retira. Todo el ejército abandona el estadio y marcha hacia el centro de la ciudad, por la calle Pampa y la avenida Cabildo, un recorrido forzado al estar todas las calles que las intersectaran bloqueadas por escombros de edificios derribados. Al llegar a la Plaza Italia un edificio cae atrás de ellos cortando el retroceso, dejando libre únicamente la calle Las Heras. Mediante la ilusión de un gigantesco incendio casi todos los soldados huyen por dicha calle, siendo aniquilados por los invasores; aunque Juan se demoró a rescatar a Favalli que quedó bajo el edificio, y varios se demoraron a esperarlo a él. Estos fueron a su vez atacados por los "Gurbos", unas bestias gigantescas similares a dinosaurios, y luego también con los lanzarrayos. Sólo Juan, Favalli y Franco logran escapar bajando a la estación de subte Plaza Italia, y quedan libres al derrotar al "Mano" que dirigió la operación.

Al salir se dirigen rumbo al centro de la ciudad, para averiguar todo lo que puedan sobre los invasores y luego llevar esa información a otros países en donde aún se resista a los mismos. El autor sitúa el cuartel general de la invasión en la Plaza del Congreso, la cual mediante la tecnología de los extraterrestres resiste los ataques provenientes de otros países. El grupo logra matar a los "Ellos", y detener de un golpe todas las actividades de los restantes invasores, aunque al hacer eso y desactivar las defensas, la ciudad queda indefensa y es destruida por una bomba atómica. El grupo, sin embargo, se las arregló para escapar a tiempo, reencontrando a Pablo y Mosca, de los cuales se planteó que se habían salvado de los lanzarayos de una forma similar a Juan, Favalli y Franco. Sin embargo, al llegar a la casa la "nevada" comienza otra vez.

La historia no continúa de forma análoga a su inicio. Los personajes escuchan una transmisión radial de potencias extranjeras, que aseguran haber logrado controlar la nevada mortal y evitar su caída en determinados sitios. En ésta se indica que se habrían creado áreas libres de nevada en diversos puntos de los países afectados, siendo el más cercano a Buenos Aires uno situado en Pergamino; todo lo cual contrastaba con la situación inicial en la cual se señalaba que no podían contar con la ayuda de nadie. Sin embargo, esto resulta ser una elaborada trampa de los invasores, destinada a atraer a todos los sobrevivientes a sitios específicos. Allí, Favalli, Fanco, Mosca y Pablo son capturados y convertidos en "Hombres-robot". Juan, Elena y Martita logran apoderarse de una nave descuidada, pero por error accionan una máquina que los envía a diferentes dimensiones paralelas, a las cuales se les llama "Continum". En uno de éstos le habría sido dado el nombre de "Eternauta".

En este punto se realiza un enlace circular con el principio de la historia. Juan Salvo, separado de su esposa y su hija, las buscaba a lo largo de los infinitos "Continum", y fue así como apareció en la casa del autor a quien le contó la historia. Fue entonces que se hizo notar un detalle: la historia relatada habría tenido lugar en 1963, pero en ese momento los personajes estaban en 1959 (el año real de la finalización de la publicación era este último). Esto implicaría que Elena y Martita aún estarían vivas en su hogar, al cual Juan acude rápidamente. Al llegar, olvida por completo todo lo ocurrido, pero al autor se le confirma la veracidad de la historia al ver llegar a Favalli, Lucas y Polski, quienes iban a jugar al truco igual que todas las noches, tal como Juan señalara. En los cuadros finales, el personaje que personifica al autor se propone a sí mismo escribir una historieta sobre lo que Juan Salvo le contó, para prevenir que la invasión tenga lugar en 1963.

viernes, 14 de noviembre de 2008

UNA SECTA PELIGROSA



Cienciología

La cienciología es un sistema de creencias y enseñanzas, originalmente propuesto como una filosofía laica en 1952 por L. Ron Hubbard, y posteriormente reorientado desde 1953 como una «filosofía religiosa aplicada».

Está principalmente representada por la Iglesia de la Cienciología. Puesto que La Iglesia de la Cienciología ha mantenido una práctica de defender sus técnicas por medio de la legislación sobre derechos de autor y secretos comerciales, algunos críticos la llaman una organización comercial. A partir de los años 1980 la Iglesia de Cienciología ha usado pleitos jurídicos para defenderse contra organizaciones y particulares que la denuncian. Esto ha creado una crítica de no estar en consonancia con la imagen de una religión.

El reconocimiento de la Cienciología como religión (recibiendo las garantías legales y beneficios impositivos que se les suelen conceder) varía según los paises. Mientras que países como Estados Unidos, Sudáfrica, Venezuela, Suecia y Australia le han otorgado este reconocimiento, son varios los países que han optado por considerarla una secta. En Francia es considerada secta absoluta y le ha negado el estatus de religión. En Bélgica se la considera una organización potencialmente peligrosa, investigada por las autoridades y los tribunales. Los tribunales de Suiza han dictado varias sentencias que niegan su carácter de religión y la califican como meramente comercial. En España la Audiencia Nacional ha reconocido su derecho a inscribirse en el Registro de Entidades Religiosas.La naturaleza de la Cienciología es objeto de acalorado debate en todos estos países, independientemente de la postura oficial.
La Iglesia de la Cienciología ha gastado grandes cantidades de tiempo, esfuerzo y recursos en una ambiciosa campaña de relaciones públicas para proclamar al mundo que la Cienciología es un religión bona fide. La organización ha recopilado una considerable cantidad de recursos que señala como «prueba» de que es una religión, y los portavoces de la Cienciología a menudo emplean algún tiempo subrayándolo. Como ejemplo, la organización señala los siguientes estudios sobre las doctrinas religiosas de la Cienciología realizados por prominentes expertos en religión de diversas fes.

Orígenes de la Cienciología

La Cienciología fue extendida y revisada a partir de la Dianética, un sistema anterior de técnicas de autoayuda originalmente propuesto en el libro de 1950 Dianética: La ciencia moderna de la salud mental. A mediados de los años 1950, Hubbard había relegado la Dianética a un subestudio de la Cienciología, si bien sigue siendo promocionada y difundida por la organizaciones cienciológicas. La principal diferencia entre ambas es que la Dianética es explícitamente secular, está centrada en la vida actual del individuo y trata de problemas físicos, mientras que la Cienciología adopta un enfoque más abiertamente religioso centrado en el tratamiento de cuestiones espirituales que abarcan múltiples vidas pasadas además de la actual. Hubbard fue acusado repetidamente de levantar una fachada religiosa a la Cienciología para que la organización mantuviese el estatus de exenta de impuestos y evitase la persecución por afirmaciones médicas falsas. Estas acusaciones han perseguido hasta hoy a la Iglesia de la Cienciología.

La palabra cienciología tiene su propia historia. Aunque actualmente está asociada casi exclusivamente con la obra de Hubbard, fue acuñada por el filólogo Alan Upward en 1907 como sinónimo de «pseudociencia». [1] En 1934, el escritor germano-argentino Anastasius Nordenholz publicó un libro usando la palabra positivamente: Scientologie, Wissenschaft von der Beschaffenheit und der Tauglichkeit des Wissens o Cienciología, Ciencia de la Constitución y la Utilidad del Conocimiento. [2] El libro de Nordenholz es un estudio de la consciencia, y su uso de la palabra no es demasiado diferente a la definición de Hubbard, «saber cómo saber». Sin embargo, no está claro si Hubbard estaba al tanto de estos usos anteriores. La palabra en sí es la unión de la palabra latina scio («saber» o «distinguir») y la griega λόγος lógos («la propia razón» o «pensamiento interno»). Parece plausible que el significado de Hubbard derive, como el de Nordenholz, de la simple traducción de estas raíces.

Creencias y prácticas

Las doctrinas de la Cienciología fueron establecidas por Hubbard durante cerca de 33 años desde 1952 hasta su muerte en enero de 1986 y difundidas en forma de miles de conferencias, libros, ensayos y políticas. La mayoría de los principios básicos de la Cienciología se presentaron durante los primeros 15 años de su existencia, dedicando posteriormente Hubbard la mayor parte de su tiempo a los más esotéricos niveles superiores (o «Tecnologías Avanzadas») del sistema de creencias cienciológico. La Iglesia describe sus acciones como una mejora y ampliación de la factibilidad y uso de estos principios.

Las creencias centrales de la Cienciología son que cada persona es un ser espiritual inmortal (llamado thetan) que posee una mente y un cuerpo, y que las personas son básicamente buenas. La vida que cada uno debería llevar es la de educación, conocimiento y mejora espiritual y ética continua, para poder así ser feliz y alcanzar la salvación definitiva, así como ser más efectivos en la creación de un mundo mejor. La Cienciología afirma ofrecer metodologías específicas para ayudar a la persona a conseguir esto.

Otro principio básico de la Cienciología es que hay tres componentes básicos interrelacionados (e intrínsecamente espirituales) que son el verdadero fundamento del «estado de vivir» (livingness) exitoso: afinidad, realidad (o acuerdo) y comunicación, que se equiparan al entendimiento. Hubbard llamó a esto «triángulo ARC». Los cienciólogos utilizan el ARC para mejorar sus vidas, basándose ante todo en la creencia de que elevar un aspecto del triángulo incrementa los otros dos.

En un intento de clarificar el concepto de mentes consciente, subconsciente e inconsciente, Hubbard escribió que la mente del hombre está estructurada en dos partes: la «mente analítica» y la «mente reactiva». Describió la mente analítica como la parte positiva, racional y calculadora, mientras la reactiva, de acuerdo con él, funciona sobre la base de estímulos y respuestas. Los cienciólogos creen que la mente reactiva es la raíz de la angustia individual, así como el origen de la aberración de la humanidad y su incapacidad para crear sociedades duraderas, prósperas y saludables

La metodología central de la Cienciología se denomina «auditación» (de la raíz latina aud-, «escuchar») y consiste en una comunicación personalizada con un «auditor» o ministro de esta iglesia. El auditor ayuda a la persona a llegar a comprenderse a sí mismo y a desentrañar la parte reactiva de su mente, es decir, «cargas» emocionales, incidentes traumáticos específicos, sus propias transgresiones éticas y malas decisiones del pasado que tienden a encerrarlo en una vida que no queda totalmente bajo su propio control.

La iglesia de la cienciología sostiene que su finalidad es un mundo sin guerra, crímenes ni locura, donde la gente buena y decente tenga la libertad de alcanzar sus metas.

Conforme un individuo avanza en la jerarquía dentro de la organización, demostrando estar más comprometido con ella, se le van revelando detalles sobre las creencias de la cienciología. Los niveles de esta jerarquía se llaman niveles OT. En los más avanzados de estos niveles les es revelado la existencia de Xenu. Xenu sería un emperador alienígena que dio inicio a una serie de eventos fantásticos que concluirían por explicar cómo los seres humanos son racimos de almas extraterrestres apiñadas dentro de cuerpos ajenos. Cada una de estas almas es llamada, en inglés, body thetans.

Aunque «Cienciología» se usa la mayoría de las veces como abreviatura de la Iglesia de la Cienciología, cierto número de grupos practican la Cienciología y la Dianética fuera del redil de la Iglesia oficial. Dichos grupos están siempre formados por disidentes de la Iglesia oficial y suelen argüir que ésta ha corrompido los principios de L. Ron Hubbard o bien que se ha vuelto excesivamente dominante. La Iglesia adopta un comportamiento extremadamente duro con los grupos disidentes, tachándolos de «apóstatas» (o «ardillas» en la jerga cienciológica) y sometiéndolos a menudo a una considerable presión legal y social. Los grupos disidentes evitan el nombre «Cienciología» para lograr así evitar ser demandados, y en su lugar se refieren a sí mismos colectivamente como la Zona Libre.

Los grupos de la Zona Libre son extremadamente heterogéneos en términos de doctrina, muy al contrario que la Iglesia oficial. Algunos de ellos practican una Cienciología más o menos pura, basada en los textos y principios originales (publicados por la Iglesia) de Hubbard pero sin la supervisión ni el sistema de tasas de la Iglesia oficial. Otros han desarrollado las ideas de Hubbard en formas radicalmente nuevas, algunas de las cuales son apenas reconocibles como relacionadas con la Cienciología.

Controversia y críticas

De los muchos nuevos movimientos religiosos que surgieron durante el siglo XX, la Cienciología ha sido uno de los más controvertidos desde prácticamente su fundación. La Iglesia de la Cienciología ha entrado en conflicto con los gobiernos de varios países (incluyendo los Estados Unidos, el Reino Unido y Alemania) en numerosas ocasiones a lo largo de los años. Otro punto de controversia es la infiltración de la Cienciología en la Hacienda Pública de los Estados Unidos en la llamada «Operación Blancanieves». Once cienciólogos de elevado rango, incluida Mary Sue Hubbard (esposa de L. Ron Hubbard), fueron condenados a prisión por su participación en esta infiltración.

La actual controversia entre la Iglesia de la Cienciología y sus críticos incluye los siguientes aspectos:

  • Alegaciones de actividades criminales de la Iglesia de la Cienciología y sus miembros.
  • Activismo de Cienciólogos en contra de la psiquiatría, y principalmente las drogas psiquiátricas como Prozac, Haldol, Paxil y Ritalin.
  • Denuncias de lavado de cerebro y control mental.
  • Política de desconexión del mundo.
  • Acusaciones de que L. Ron Hubbard creó una religión para lucrarse.
  • Muertes misteriosas de cienciólogos.
  • Acciones planificadas de la Cienciología contra sus críticos y enemigos.